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V    E    R    T    I    G    O

de

ALFRED HITCHCOCK

 

 

 

 

 

Mis años de adolescente regresan nuevamente como la noria fantasmagórica que me devuelve el movimiento, la masturbación del orgasmo, la ternura, el recuerdo...... Es lógico, fué época de descubrimientos personales en todos sentidos: sexo, dudas, trabajo..... pero dentro de ellos y aunque a veces unidos en la distancia, el cine mantiene su lugar preferente, y de su trono en mi mente no habrá nada que lo destruya. Tiene un sitio estratégico y desde él os puedo jurar que el espectáculo es increíble, nada puede parecérsele, salvo una cosa y la encontré en mi descubrimiento....

!mi sitio dentro de la felicidad!. 

Inmerso en aquellos años y al proponerme hacer un trabajo sobre un film, una actriz, o un actor, todo se transforma y me abre la puerta de las mil posibilidades. Podéis creerlo o nó, pero os aseguro que su luz dá vigor y ciega, llenándome de una desbordante inspiración que no veo tenga fin. Dentro de aquella luz, aquellas fechas, aquellos años el recuerdo del film de Alfred Hitchcock "VÉRTIGO" esta latiendo fuertemente dentro de mi pecho y quiero compartirlo con todo el que ama el cine como yo, pues compartir es dar y os voy a entregar lo mejor que pueda del recuerdo que guardo de una obra maestra de dimensiones excepcionales como es "VÉRTIGO". Tengo mi particular visión del film, lo voy a exponer de la manera mas sencilla posible, no es fácil, puesto que la pelicula no lo es, pero el arte debe ir dirigido hacia todos y esa es la labor en la que quizá pongo mas ímpetu. 

Vértigo me parece la tercera pieza de un tríptico, cuyas dos primeras:

 " La ventana indiscreta"

" El hombre que sabía demasiado"

 

Espléndidos retablos del mas elaborado buen hacer cinematográfico. Estos tres films son dignos de una completa arquitectura, en la que el maestro baila sobre ellos como pocos directores pueden hacer en sus películas. En principio en los tres hay motivos arquitectónicos en el sentido estricto del término. En VÉRTIGO, toda la primera media hora es una suerte de documental sobre el urbanismo de San Francisco. El telón de fondo, las viviendas estilo 1900, sobre las que se detiene el objetivo de la cámara, como se detiene sobre sobre un óleo cualquier maestro del impresionismo, dejando que su mente establezca un punto de inspiración seguida. Su razón de ser inmediata y pragmática, crea en el film un extrañamiento temporal: simbolizándolo en  el pasado hacia el que vuelve la mirada el detective, magníficamente interpretado por un James Stewart sobrio y creíble.

       

 

EL MAESTRO DIRIGIENDO

Al igual que " La ventana indiscreta y El hombre que sabía demasiado " VÉRTIGO se constituye como una suerte de parábola del conocimiento. En la primera; el fotógrafo daba la espalda al sol, y no ve más que sombras sobre la pared del patio. En la segunda; al confiar demasiado en la deducción policial, el médico se equivoca y acierta la intuición femenina. Aquí, en VÉRTIGO, la fascinación del detective desde un principio por el pasado (simbolizado en los planos de belleza insuperable del interior del museo, lugar donde cuelga el lienzo de esa Carlotta Valdés con quien pretende identificarse la falsa Madeleine) , Hitchcock nos lo remite continuamente de una apariencia a otra: No enamorado de una mujer, sino de la idea de una mujer. Pero, al igual que en los otros dos films, además de esa significación intelectual relativa al conocimiento, podemos distinguir con total claridad al mismo tiempo otra; la moral. El detective, también aquí, no sólo es desdichado, engañado y seducido, sino falsamente culpable, que es como decir falsamente inocente. Un tribunal le acusa de ser responsable, por su torpeza, de la muerte de la enigmática mujer. Pero..... él menos que nadie ha causado la muerte de Madeleine-Novak, por consiguiente es responsable, a través de su perspicacia y recuperada destreza, de la muerte de Judy-Novak a la que acusa de complicidad de manera injusta.

Avanzamos aquí en el espacio de la misma manera que avanzamos en el tiempo, y que avanzan también nuestros pensamientos y los de los personajes. Se arroja el taladro hacia el pasado. Todo se vuelve circular, pero el rizo no se riza, la revolución nos conduce siempre un poco más hondo. Las sombras suceden constantemente a las sombras, los simulacros a los simulacros, los espejos reflejados al infinito sin solución de continuidad, y que posee la suavidad del círculo en el que nos enmaraña Hitchcock desde el primero al último plano y yo pienso sinceramente que lo hace porque es puro, bello, riguroso, y libre, como todos los trabajos de él. En el caso de VÉRTIGO tienen por objeto, además de cautivar nuestros sentidos, hacerlo con las Ideas, y lo consigue....

 !Y COMO!.....

 

 

Extraordinario retrato psicológico, debido a una obsesión amorosa y sexual, desarrollando momentos cinematográficos memorables: La primera persecución, el bello escenario de San Francisco, el trasvase de identidad, la carrera del monasterio español.......  Una historia de traición, engaño y amor creada por Pierre Boileau y Thomas Narcejac, la cual ensalza el amor y la muerte, la necrofilia, la pasión vital, la pesadilla y el sueño florido, inundado por un cromatismo verdoso-rojizo, obra del fotógrafo Robert Burks, y ensalzado por la partitura de Bernard Herrmann. 

VÉRTIGO es un film imprescindible para todo cinéfilo que se precie,  por su complejidad, por la manera en que afronta el asunto del sentimiento, del desconocimiento, produciendo como ninguna otra película la sensación mesmerizante que transmite al atónito espectador. No me cabe la menor duda que estamos ante el segundo film mas importante de toda la historia del cine, ante una obra maestra de dimensiones que se escapa de la mente humana y toda una pieza de culto.

Yo, ante tanto esplendor y maestría, no puedo dejar de pensar que viéndola ahora, al cabo de los años, con la mente de un hombre maduro, mi reflexión sobre el film sigue siendo tan fresca como antes, pero lógicamente mas profunda de aquella vez en que se me nublaba la vista con la figura de una etérea Kim Novak y un sólido James Stewart. Eran los años de mi fantasmal noria personal de adolescente y los conceptos del cine distan mucho de los actuales. Comencé a amar el Séptimo Arte, a beber con lentitud su dulce-amargo sabor, gracias a mi padre y ahora cuando en lo profundo de mi alma siento el color de aquella época primera, siento tristeza por una parte, y alegría por haber recibido tan bello regalo. Los actuales son los mejores momentos de mi vida, por fin logré encontrar mi sitio en el mundo, y me dedico a dar a conocer a todos, en especial a los jóvenes, los conocimientos que he ido adquiriendo a través de los años. Deseo que muchos de los que me lean sientan aunque solo sea por una vez ese escalofrío que me recorría por todo mi cuerpo cuando, por ejemplo ví la figura lenta, hipnotizada, embrujada y triste de aquella Kim Novak-Madeleine cruzando ante los ojos de James Stewart en el restaurante de San Francisco, o cuando sigue a Madeleine hasta el museo, jugando la cámara a esa adivinanza de lo real por lo irreal, pero bañado por un macabro deleite visual como nadie ha conseguido volver a hacer con la maestría de Alfred Hitchcock. Si consigo que perciban tal sentimiento, habré logrado el objetivo primordial de mi labor.

 

Recomendar ver el segundo film mas importante de la historia del Séptimo Arte no es la principal intención al escribir este articulo para mi website, es recordar algo que por su hermosura perdurará en el recuerdo de un cinéfilo, en esos lugares egocéntricos que el ser humano tiene escondidos en su cerebro, sabiendo que lo que tú puedas exponer, sentir o explicar va a contribuir a que muchos puedan ver el film otra vez.

Volvemos al comienzo, quiero RECORDAR que estamos hablando de:

 

UNA DE LAS MEJORES PELÍCULAS DE LA HISTORIA DEL CINE.