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Quiero agradecer la colaboración del Dr.Miguel Zamudio Aguirre, escritor, cinéfilo, poeta, columnista y critico de cine, que desde su residencia de Veracruz (México), consigue con sus textos hacer que mi website cobre categoría de documento imprescindible para todo aficionado al Séptimo Arte que va en busca del arca perdida, por los entramados de la Red de Redes.

 

Juan S.D.T.

 

 

 

 

 

SUSAN HAYWARD.

Por: Dr. Miguel Zamudio Aguirre.

 

 

 

El séptimo arte, prodigio derivado del invento de los hermanos Lumiere ha conquistado a través de su historia a miles de fanáticos y entre tantos me envolvió en su vorágine voluptuosa logrando que todo su entorno hiciera presa de mi, es decir los salones de proyección con sus carteles y fotografías en el vestíbulo, las películas y sus personajes fabulosos, entre ellos Susan Hayward, la inolvidable pelirroja nacida en New York, una mujer que con su belleza y talento conquistaron mis preferencias cinematográficas desde niño.

 Este ideal platónico da inicio una tarde en que mi hermano me llevó al cine con el propósito de que no extrañara tanto a mis viejos que por razones de salud de mi padre, habían viajado a otro estado donde abundan los manantiales de aguas minerales y porque sabía además que me encantaba asistir con frecuencia a ese tipo de espectáculos. Al salir de aquella función inolvidable estaba extraordinariamente maravillado y no solo porque aquel film me impresionó, sino también y sobre todo porque la protagonista una hermosa actriz de 29 años con su personaje de ficción me impactó desde entonces arrolladoramente, ella era Susan Hayward que con su belleza e incandescente cabellera me precipitaron en el gran mareo de mi vida, sacudiéndome bruscamente el piso por su papel de la cantante Angélica Evans, cuya inseguridad la lleva al alcoholismo en “La historia de una mujer” (Smash Up, the story of a woman), y por la que fue nominada por primera vez al trofeo mas codiciado de Hollywood, el desnudo muñeco “Oscar”, premio que finalmente fué a parar a manos de Loretta Young por su interpretación en “La hija del granjero” (The farmer’s daughter).

 Desde entonces inicié mi seguimiento tras Susan, volviéndola a encontrar al siguiente año, plasmada a todo color en los carteles monumentales del film “Raíces de Pasión” (Tap roots) de género similar a la épica y considerada como una de las máximas obras del séptimo arte “Lo que el viento se llevó” (Gone with the wind), en cuyo film Susan no logró pasar las pruebas para protagonizar tan reñido y soñado papel, codiciado incluso por las mas grandes del cine como Joan Crawford, Katharine Hepburn, Bette Davis, Bárbara Stanwyck, Paulette Goddard, Norma Shearer y que finalmente pasó a la bellísima y magnífica actriz inglesa Vivien Leigh, que caracterizó de forma inmortal a Scarlet O´Hara. Los promocionales gigantescos de la película, recuerdo que lucían espectaculares en la fachada del Cine Reforma, inaugurado en ese mes de Enero de 1949.

 

Poco después fue exhibida también "Tulsa" en la que como es costumbre la hermosa actriz de los cabellos de fuego derrochaba su acostumbrado prototipo de mujer invencible, cuando ya mi interés por ella era cada vez mayor y cuanta nota o fotografía de Susan salía publicada en las revistas, era devorada por mis ojos ávidos de conocerla aún más. Más tarde, “Casa de extraños” (House of strangers) me dio la oportunidad de volverla a admirar compitiendo su enorme talento con el veterano Edward G. Robinson, el galán Richard Conte que fue su compañero también en "Mañana Lloraré" y Debra Paget una jovencita que por entonces ya me había agradado bastante en la segunda versión que se rodó de “Ave del paraíso” (Bird of the paradise).

Llega la temporada mas esperada de todos los tiempos, la de los días navideños y en este lapso de 1951 , un gigantesco cartel de la producción "David y Betsabé" destaca en la fachada del cine Reforma nuevamente, con Susan esplendorosamente bella, recostada y envuelta en vaporosa vestimenta judía invitando a Gregory Peck a caer rendidamente de pasión en sus brazos. Pero un par de años antes en que los estudios secundarios ya habían llegado a mi, una romántica tonada "mi tonto corazón" era una de las canciones que silbábamos, por lo que la proyección de la película del mismo nombre “My foolish heart”, me hizo ubicarla de inmediato y más aún, cuando ví a Susan en el reparto, film que por cierto, y por diversas circunstancias aún no he visto, y fue la que inició la trilogía de los filmes en los que sus protagonistas o heroínas eran alcohólicas.

 En ese imborrable temporada estudiantil y durante una matiné dominical Susan Hayward y su atractiva nariz respingona claman mi presencia y motivan mi atención cinematográfica al verla protagonizar la película principal de aquel programa, cinta que desde entonces se convirtió en mi favorita, al igual que ya lo era ella. Se trataba de “Con una canción en mi corazón” (With a song in my heart), versión musical y en color sin la maravilla del CinemaScope aún, basada en la azarosa y triunfal vida de la Dama de Missouri, la excelente cantante Jane Froman, melodrama salpicado de las mas hermosas canciones como "Con una canción en mi corazón", que le da el nombre en idioma inglés al film, Té para dos, Luna azul, Caminaré a solas, Abrázame, Sea feliz, El amor se terminó y muchas más. La magnífica actuación de Susan como Jane Froman, tuvo un doble origen, su creatividad y desenvoltura como actriz por un lado y el asesoramiento personal de la misma Jane por otro, quien se mostró encantada de que una actriz de su categoría la personificara en la pantalla de plata. Coadyuvaron al éxito de la misma, la presencia de la soberbia actriz de carácter Thelma Ritter, el galán Rory Calhoun, el reconocido actor David Wayne, inolvidable pareja romántica de Marilyn Monroe en "Como casarse con un millonario" y en un cameo, un muy joven Robert Wagner.

 Instalado en plenos estudios superiores de mi carrera, Susan vuelve a actuar con Peck y con el animal mas bello del mundo, la sensual Ava Gardner en “Las nieves del Kilimanjaro", producción basada en una obra de Hemingway, rodada en la fulgurante España, en el añorado París y en Africa. Llega finalmente el esplendor de la pantalla ancha que nos colma de maravillas y ensordece los oídos con el complementario sonido estereofónico y después de “El manto sagrado” (The robe) que inaugura este proceso, los estudios de la Fox deciden hacer la segunda parte con el título de “Demetrio y los Gladiadores” y ante la desaparición física en la ficción de Jean Simmons y Richard Burton, protagonistas de la primera, se origina el gran relevo con una Susan que irradia fuego con su espléndida cabellera, sus ojos y su figura voluptuosa seduciendo como Mesalina al cristiano Víctor Mature. Ya con mi preferencia totalmente enfocada en ella la prensa anuncia que vendrá a México con Gary Cooper, Richard Widmark y Cameron Mitchell a filmar “El jardín del mal” (Garden of evil), las limitaciones y pocos recursos propios de mi edad me impidieron lograr el sueño de contactar a alguien que me llevara a su presencia y así poder conocerla en persona. Esta es una de las frustraciones en mi vida, la cual no podré olvidar nunca por no lograr mi mas ansiado anhelo.

 Sus incontables personajes de marcada personalidad impetuosa, la identificaron ante mí como una mujer de fuerte temperamento, que era reflejado claramente tanto en la quimera del cine, protagonizando a féminas aguerridas, como en su comportamiento personal fuera de sus actuaciones, “atributos” que contribuyeron a que le fuera acreditado el sobrenombre de “La Bomba de Brooklyn” su barrio natal y donde vivió sus primeros años en aquellos barrios bajos. Precisamente por su rudeza de carácter, la prensa que la acechaba con frecuencia, a pesar de que la privacidad de las estrellas era absolutamente controlada por los estudios, publicó en una ocasión un supuesto escándalo sucedido en su residencia, en la que su primer esposo Jess Barker, en total estado de embriaguez, la persiguió desnuda alrededor de la piscina hasta lograr alcanzarla y golpearla brutalmente. Aquella noticia hizo mucho daño a mi joven sensibilidad, porque Susan Hayward ya era para mi todo un ícono.

 Años más tarde se llegó a comentar otro escándalo, cuando se dijo que intentó suicidarse al no obtener el premio de la Academia, en su segunda nominación al oscar por su film “With a song in my heart” que marcó toda una época en el cine musical-biográfico, al llevar a la pantalla la vida de Jane Froman, magnífica cantante de San Louis Missouri y que le fué arrebatado por Shirley Both en su tonto e ingenuo personaje de “Come back little Sheba”. Poco después durante su estancia en México donde filmaba “The garden of evil”, los diarios del país publicaron otra noticia que me hirió nuevamente: En un centro nocturno de la ciudad de México, arañó el rostro de Cameron Mitchell, su compañero de rodaje del filme, molesta porque el actor había elogiado como la mujer mas bella que había conocido a la modelo e incipiente actriz del cine mexicano Lorraine Chanel, incidente que Gary Cooper y Richard Widmark, protagonistas también de esta producción, filmada en el estado de Durango, no pudieron evitar .

Pero no solo su fuerte carácter le ocasionó amarguras, éste la desbordaba en sus actuaciones, aquellas míticas interpretaciones que obtuvieron el reconocimiento de la Academia, nominándola cinco veces para obtener la anhelada estatuilla: La primera en 1947 por “La historia de una mujer”, la segunda por “Mi tonto corazón” (My foolish heart) en 1949. Nuevamente en 1952 por su inolvidable film “With a song in my heart”, y en 1955 por otro film biográfico, esta vez interpretando a la cantante alcohólica Lilian Roth en “Mañana lloraré” (I´ll cry tomorrow) y como no hay quinto malo, finalmente en 1958 queda como ganadora absoluta por su increíble e histórica interpretación de la controvertida Bárbara Graham en “Quiero vivir” (I want to live), logrando así, el sueño que colma las vanidades o ideales de todo artista del cine internacional, reconociendo una brillante carrera.

 Pasa mi adolescencia y la juventud invade cuerpo y alma....En unas vacaciones en la Ciudad de México, creyendo que “With a song in my heart” sería reemplazada en mi preferencia por “ Mañana Lloraré” (I´ll cry tomorrow), en un cine capitalino la admiré una vez más en este film biográfico, el de la cantante Lilian Roth, con la novedad de que en esta ocasión Susan no es doblada en su voz cantante. No tiene el mismo estilo de mi cinta favorita, pero la actuación de Susan es espléndida, haciéndome indispensable la adquisición de su extended played con el soundtrack de la misma.

 Sus éxitos continúan, por allí se exhiben “La bruja blanca” (White witch doctor), “La dama del Presidente” (The president´s lady), “Tormenta en el sol” (Thunder in the sun), la segunda versión de “La usurpadora” (Back street), “Donde se fué el amor ” (Where love has gone) en un mano a mano con la extraordinaria Bette Davis, “El tarro de miel” (The Honey pot) basada en el clásico teatral, Volpone, filmada en Venecia y desde luego anteriormente, en 1958 el terrible y sórdido drama “Quiero vivir” (I want to live). Cuando recibió de manos de Kim Novak y James Cagney, el Oscar por su actuación en esta cinta Susan jamás imaginó que su masa cerebral estaba contaminada por una de las enfermedades más temidas del siglo, el cáncer, que se supone contrajo al filmar dos años antes en las radioactivas arenas cercanas al desierto de Nevada, “El conquistador de Mongolia”, contaminación que provocó que la cruel enfermedad se extendiera por casi todo el equipo de la película, motivo por el cual se la conoce con el sobrenombre de “La cinta maldita”.

SUS COMPAÑEROS DE REPARTO EN EL FILM:

"EL CONQUISTADOR DE MONGOLIA"

Pedro Armendáriz

 y

 John Wayne

 Antes de que su afectada salud, le obligara a recluirse, Susan hizo una excelente temporada de teatro en Las Vegas con el musical "Mame", el cual tuvo que suspender porque su enfermedad terminó por impedirle todo tipo de actividad

 ¿Fue la llamada película maldita o radioactiva la causante de una gran tragedia?

 Los admiradores de la gran actriz Susan Hayward nos hundimos al conocer que estaba bastante afectada de cáncer y más aún cuando sucumbió abatida por múltiples tumores de tipo cancerígeno en toda la masa cerebral a sus cincuenta y ocho años. Algún tiempo después, en un reportaje transmitido en el desaparecido programa de la televisión matutina mexicana, "Hoy mismo" de Guillermo Ochoa, se comentó que la verdadera causa del cáncer que originó la muerte de Susan Hayward, así como la de John Wayne e indirectamente la del mexicano Pedro Armendáriz, se debía a que cuando los tres actores participaron en el film "The Conqueror", fue filmado en áreas del desierto de Utah, próximas al campo de ensayos nucleares del gobierno de los Estados Unidos en Nevada y que las arenas de aquella zona desértica que tanto le habían gustado a la producción por su semejanza con Mongolia, donde originalmente se desarrolla la historia, eran altamente radioactivas y más aún, se estaba investigando la relación de esa radioactividad con el cáncer que sufrieron destacadas personalidades del cine.

 El rumor continuó desde entonces hasta nuestros días, en revistas publicadas quincenalmente y en diarios en el sentido de que la mencionada investigación ha tomado rumbos diferentes. Pero remontándonos al tiempo en que se inició esta lamentable historia: Fué en 1956 cuando el magnate Howard Hugues produjo la cinta llamada “The conqueror”, con un reparto de primer orden; John Wayne como el conquistador mongol Genghis Khan (Temujin), Susan Hayward era la princesa Bortai y Pedro Armendáriz daba vida a Jamuga, hermano de sangre de Temujin. La que pensaban que sería una espectacular película, fue dirigida por Dick Powell, actor y ex esposo de June Allyson y el resto del reparto lo componían la actriz Agnes Moorehead, la inolvidable compañera de Rock Hudson y Jane Wyman en su romántico "Sublime Obsesión" (Magnificent Obsesión) y "Lo que el cielo nos da" (All that heaven allows) y de la serie de televisión "Hechizada", junto con Thomas Gómez, William Conrad entre otros. La cinta tuvo además arreglos musicales de Alfred Newman y era muy famosa, conocida con el sarcástico mote "la película radioactiva", por ser filmada en exteriores próximos a San George en el desierto de Utah, muy cercano al campo de pruebas del Gobierno de los Estados Unidos en Nevada, lugar donde se experimentaba armamento nuclear en aquellos años de la década de los cincuenta.

 Pudo sin embargo haber sido una coincidencia y que el cartel instalado en todos aquellos desiertos y planicies con radioactividad de Utah y que decía: “Nuclear Testing Ground” (Terreno de pruebas nucleares), se hubiera caído cuando se inició el rodaje, así la mayor parte del equipo fue expuesta a la radiación y la que no participó en el rodaje, solo tuvo que esperar a que el grupo de trabajadores retornase al estudio, llevando en sus ropas polvo y arena radiactiva del desierto y que se completó cuando Hughes se enteró de los grandes esfuerzos desarrollados en ese lugar por todo el equipo de la filmación, incluyendo director, actores y ambientador musical, viviendo unas muy difíciles semanas, por lo que decidió que el resto del film se hiciera en interiores, en estudios cubiertos por ese mismo tipo de arena que Hugues importó en sesenta toneladas. A partir de entonces, el daño ya se había originado en sus cuerpos y finalmente el numeroso grupo de personas que habían colaborado en The conqueror, desarrollaron un cáncer en las dos décadas siguientes, originando la muerte en muchos de ellos. En total 220 personas, de los que 91, miembros del rodaje, contrajeron la cruel enfermedad, muriendo la mitad de ellos, número que no incluye ni a los nativos americanos que participaron como extras, ni a los que visitaban el rodaje puntual o eventualmente como por ejemplo los hijos de Wayne y de Susan.

Fortaleciendo la teoría y en el caso de que se hubiera adquirido esta enfermedad por radiaciones, se anteponen a ello la investigación científica que afirma que el período de incubación por haber adquirido el cáncer radiactivamente, no es tan prolongado y el comentario de la viuda de John Wayne descartando que su esposo haya contraído el temible padecimiento en el rodaje, puesto que él y muchos de sus compañeros fumaban demasiado, el caso es que en 1979 este falleció, 23 años después de participar en el mencionado filme, deteriorado por un cáncer que en su inicio afectó un pulmón y que si bien pareció vencer después de habérsele extirpado este órgano, posteriormente el mismo padecimiento le invadió el estómago.

 Pedro Armendáriz por su parte se suicidó en 1963 padeciendo cáncer en la región ilíaca, Dick Powell meses antes en el mismo año pasó a mejor vida sufriendo los efectos de un cáncer linfático, el resto de los participantes y hasta familiares que les acompañaron, como uno de los hijos de Susan y otro de Wayne ya mencionados, fueron víctimas en mayor o menor grado en su piel. Cinco años antes de la fecha en que desapareció Wayne, pereció con cáncer pulmonar, Agnes Moorehead fumadora empedernida también como Wayne y la admirada Susan quien igualmente fumaba en exceso, le tocó el turno de abordar el viaje sin retorno, al año siguiente, el 14 de Marzo de 1975, solo que en este caso los órganos afectados no fueron los pulmones sino el cerebro, como ya he comentado.

DOS GRANDES FRENTE A FRENTE

 Este largometraje fue un fracaso comercial y fílmico, el film fué catalogado como el peor de los años 50, lo que es bastante interesante, dado la calidad de los actores que integraban el reparto. Wayne, quien se encontraba en el cenit de su carrera, peleo por el papel después de haber leído el guión y creyendo ampliamente no haberse equivocado, sin embargo existen comentarios de la critica mas especializada en que Wayne parecía mas un cowboy vestido de mongol, persiguiendo a caballo a los tártaros, en lugar de pieles rojas. Supuestamente el excéntrico millonario Howard Hughes se sintió culpable acerca de su decisión de producir la película que por cierto fue la última. El famoso magnate, la mantuvo enlatada y existe la versión de que compró todas las copias a un precio de 12 millones de dólares y no fue sino hasta 1974 cuando fue transmitida por televisión. Junto con "Ice Station Zebra",. Se ha sabido posteriormente que " The conqueror", era uno de los filmes que Hughes veía constantemente durante sus últimos años de vida, quizás como penitencia al presagiar que pudo haber sido la causa de aquella gran tragedia en el mundo del cine.

 

Han existido desde siempre en el ambiente del espectáculo, situaciones imprevistas que resultan vergonzosas en la mayoría de los casos, para los que las llegan a experimentar, sobre todo cuando estas quedan plasmadas en imágenes fotográficas fijas o en movimiento; de las que mas se recuerdan se encuentra aquel instante en que la diosa rubia del cine, Marilyn Monroe en 1962 pocos meses antes de morir, durante una conferencia de prensa en un hotel de lujo de la Ciudad de México, fue captada en el instante en que cruzaba la pierna, por la cámara indiscreta de un reportero al que llamaron “El fotógrafo que robó la intimidad a Marilyn”, el famoso e imprevisible incidente quedó plasmado para siempre en fotografías que le dieron la vuelta al mundo.

Y así sucesivamente han ocurrido antes y después, toda una serie de circunstancias similares en que sin ser precisamente los portadores de una lente fotográfica como aquellos que tenían prácticamente aterrorizada a la infortunada “Lady D”, sin embargo han tomado inesperados instantes que trascienden al dominio público, como el escote que durante un número musical en un programa patrocinado en televisión por una compañía cervecera hace ya varios años, dejó al descubierto el busto de Silvia Pinal, la más famosa y versátil de las vedettes del cine, televisión y teatro mexicanos.

 

Uno similar a este y al de la hermana del controvertido Michael Jackson, que es por ahora el más reciente de que se ha tenido conocimiento a través de la red, es la fotografía de una de las más hermosas escenas de la bella e inolvidable película musical “Cuando el alma sufre” (With a song in my heart), inspirada en la vida triunfante y azarosa de la magnífica cantante norteamericana Jane Froman, en la que durante un movimiento durante la ejecución de un baile en la secuencia en la que la bella y admirada Susan Hayward cantando con la voz de la misma Jane y además bailando el tema que da nombre en inglés a la cinta, levanta un brazo para apoyarse en el hombro de su pareja, el escote de su vaporoso y blanco vestido cae dejando al descubierto uno de sus atractivos atributos pectorales e instantáneamente el mismo vuelve a su sitio en cuanto esa extremidad superior cambia de posición.

 

Es inexplicable que la escena haya quedado así sin corregirla, posiblemente Susan ni el bailarín y a la vez cantante Richard Allan no advirtieron el movimiento de sube y baja del mencionado escote, por lo cual no repitieron la toma, pero en el departamento de edición de la Fox, es increíble que haya pasado desapercibido el bochornoso accidente, sobre todo en el aspecto de la censura que en la década de los años cincuenta del siglo veinte era tan estricta. Así una de las películas que siempre soñaba volver a ver, hoy que ya salió a la venta en el formato DVD y en el 2007, después de medio siglo de realizada, me ha permitido comprobar, que no todo es color de rosa , ni perfecto y esto gracias a una cámara de cine por cierto, bastante indiscreta.

 

  

  

Epílogo;

 

Aunque en la ficción tuvo galanes de la categoría de Gary Copper, Ray Milland, Robert Young, John Wayne, Bill Holden, Alan Ladd, Dana Andrews, Van Heflin, Richard Conte, Rory Calhoun, David Wayne, Tyrone Power, Rex Harrison, John Gavin, Jeff Chandler, Charlton Heston, Robert Mitchum, Gregory Peck, Victor Mature, Dean Martin, Kirk Douglas,  y el mismo rey de Hollywood: Clark Gable, en su vida personal Susan Hayward solo se casó dos veces.

Susan cuyo nombre verdadero fue Edythe Marrenner, ya no está en la Tierra, hace treinta y tres años, el mismo tiempo que pasó CRISTO con nosotros, en que partió al más allá profesando la Fé Católica, con dos matrimonios en su historia, el primero con el actor Jess Barker padre de los gemelos Timothy y Gregory, únicos hijos que tuvo y el segundo con Floyd Eaton Chalkley el último de sus maridos del que enviudó en 1966.

 En efecto Susan ya no está entre nosotros, pero sus inolvidables y bravas mujeres, aquellas que encarnó como nadie en la pantalla: Angélica Evans, Cherokee Lansing, Irene Bennet, Jane Froman, Betsabé, Mesalina, Helen Street, Rachel Jackson, Lilian Roth, Rae, Barbara Graham, quedarán para siempre en nuestra mente, en nuestro corazón y en mi historia personal, por ser inolvidable y la causante de este amor que siento por el cine.......

Susan Hayward, siempre vivirá en mí, en la vida de este hombre que la ama desde que era nuevo y que aún la sigue amando, a pesar de ser invierno.

 

 

mzamudioaguirre@yahoo.com.mx