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SUNSET BOULEVARD

EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES.

 

 

 

Quiero puntualizar que Wilder le propuso el papel de Norma a la actriz Marlene Dietrich, y el de Joe Gillis, al entonces en la cúspide de su carrera Monty Clift, los motivos de que no encarnasen finalmente sus personajes fueron diversos...Se comenta que Marlene no quería interpretar el papel de actriz olvidada, al margen de que pidió una cantidad exagerada y Monty tuvo miedo de enfrentarse con cualquiera de las dos divas del cine....En Hollywood se alimentaban muchos otros comentarios, pero sé con seguridad que lo anteriormente expuesto es la realidad. Años después Marlene y Monty se arrepintieron de aquella negativa.... Sunset Boulevard es un enorme monumento a la Historia del Cine, también fueron propuestas:

Lilian Gish y Mary Pickford

 

Pocas veces ha coincidido tanto en una película para hacerla no ya un clásico y una obra maestra sino un MITO dentro del propio cine. Hoy en día es ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE  rodar un remake de esta película porque para empezar: Trata sobre la decadencia de una estrella del cine mudo, Gloria Swanson lo fué y aquí hace de sí misma. Hoy en día no vive nadie de la época del cine mudo y en ese punto ya no se puede igualar a esta película, además Erich von Stroheim que había dirigido a Swanson en su época muda, habiendo sido su amante sale extraordinario en el film...todo el cine les acompaña: Hedda Hopper haciendo de sí misma, secundarios de auténtico lujo como Buster Keaton.. ABSOLUTAMENTE OBLIGADA SU VISIÓN Y REVISIÓN PERIÓDICA, como es indispensable aprender a leer y escribir a un niño. Sunset Boulevard es una película desoladora, cruel, en la que el humor siempre presente en la obra de este autor queda descartado o, cuando aparece, lo presenta con amargura. Ficción y realidad, son numerosos los cameos, algunos crueles como el de Keaton, otros irónicos como el de Cecil. B. DeMille....Se dan aquí la mano para mostrarnos la historia de una antigua estrella del cine mudo recluida en su anacrónica mansión y olvidada por ese público fiel que algún día la idolatró. A esa mansión llega un guionista perseguido por sus acreedores que comenzará a establecer una relación vampírica, él será primero en visionar el guión de “Salomé”, el “comeback” con el que quiere retornar la diva; pero acabará convertido en gigoló en un ciudad donde los sueños se mueven por dinero. Este argumento servirá para que Wilder y Brackett pasen revista con todo lujo de detalles y sin ahorrar en crueldades la naturaleza de la industria de los sueños, que hace vivir a sus protagonistas en pos de una demanda siempre perpetua de carnea fresca, auténticas pesadillas.
Como no podía ser de otra forma en las películas del maestro, sus diálogos son sublimes, de esos que te quedan grabados en la memoria.

 

Pero aquí también cuidara en extremo la imagen, siempre más secundaria para autor como él. La secuencia de la piscina, la del rodaje de “Sansón y Dalila” con ese foco que la ilumina, o la secuencia final de la bajada de escaleras es una prueba de que nunca como en esta película Wilder cuido tanto la imagen, quizá por acercarse a las espléndidas estrellas del cine mudo, esas figuras de cera que tan certeramente retrata. El trío protagonista está en estado de gracia. Comenzando por la extraordinaria G.Swanson que dota a su gestualidad exagerada ese deje de locura en la que terminará su caída, fijarse en esa maravillosa la secuencia en la que imita a Chaplin, o el primer plano final, con esa mirada que congela la sangre. Mi admiradísimo Erich V. Stroheim, aquí como criado y antiguo director: las imágenes que pasa para mostrar el esplendor de aquellos son de “La Reina Kelly”, película inconclusa producida por el amante de Swanson, J.P. Kennedy, y que supuso la expulsión definitiva de la industria de este GENIO), en una actuación contenida, sobria, pero profundamente humana. Para terminar el triángulo W. Holden, que borda a la perfección su figura cínica que no se redimirá la historia de ilusión y amor que sostiene con Betty Shaefer. En resumen, “El Crepúsculo de los Dioses” es una genialidad absoluta y fresca de un maestro único que sí sabía hacer cine a lo grande.

¡¡Cuánto te echamos de menos Billy!!
 


Wilder contaba el revuelo que se armo tras el primer pase para el estudio, uno se da cuenta de que esta película no es una mera cinta ubicada en el mundo del cine. Esta película le quitó al cine esa especie de aureola mítica, del mundo glamouroso y perfecto que siempre salía en pantalla. Y les dolió a los representantes de Hollywood porque ciertamente representa su mundo, el de las estrellas acabadas, de la tiranía de los cánones de belleza y de los grandes estudios. Me cuesta mucho hacerme a la idea de que alguien como De Mille aceptara participar en un proyecto cuya cruel y falsa imagen podría repercutir en su carrera, ya que el representa el espíritu de la película: Hollywood es así de cruel. Wilder, aparte de un maestro, era un cinéfilo como pocos. Éso se ve a lo largo de toda su obra, pero particularmente en esta película, que es en sí un compendio de homenajes, aunque también reprimendas, al mundo donde el vivía, a Hollywood, que tan pronto crea una estrella, como la convierte en monstruo. Así como ocurrió con la llegada del sonido Hollywood marginó a otras estrellas y cineastas por diversos motivos y escándalos, como James Whale, Chaplin o Dalton Trumbo. Y en esta película, Gloria Swanson, más que el propio deseo de regresar a la pantalla, de hacer películas por amor al arte, lo quiere por la necesidad de la fama, de sentirse el ombligo del mundo, y que realmente no sabe si es ella misma o uno de sus personajes, actuando como si realmente estuviera dentro de una película, con gestos teatrales más propios del cine mudo. A través de la figura de Norma y de su propia casa, que según Joe, recuerda a la mansión de Miss Havesham en Cadenas rotas, Wilder realizó un magnífico retrato de la soledad de la estrella, de quién un día lo tuvo todo y que ahora forma parte de un imperio derrotado y demente. Norma es un antecedente del Travis de Taxi Driver, ese personaje que ve el mundo según sus propios ideales, y que se llega a obsesionar con un guionista sin talento, al cual se le utiliza más como gigoló que como auténtico escritor, y al que pretende convertir una de las figuras, en un museo de cera viviente. Quiero destacar un personaje importantísimo en la trama, el de Max el mayordomo. Es al mismo tiempo su mayor valedor y su mayor enemigo, pues es quien realmente la tiene engañada con un improbable regreso a las pantallas. El, sin quererlo quizás, la hunde más en la miseria, y el hecho de que en la vida real Stronheim fuera el director que más dirigió a Swanson le añade más morbo a la situación. En definitiva, Wilder con este film orquestó una maravillosa venganza contra todos aquellos productores y cineastas que él aborrecía, por considerarse artistas cuando lo que únicamente hacían, según él, era poner el dinero y mandar, cuando no tenían ni idea lo que era el cine.




El film es un drama con toques de cine negro. Es una obra mítica que cuenta con interpretaciones magistrales, diálogos memorables, personajes bien desarrollados y un guión magnífico. Suma acidez y sarcasmo, cinismo e ironía, amargura y humor. Hace uso de una estructura narrativa compleja, basada en un largo "flashback", a cargo de un narrador que es un personaje muerto, que comienza hablando en tercera persona para cambiar luego a primera. La narración visual incluye dos planos iniciales heterodoxos: "travelling" inverso hacia atrás, de la vía Sunset Boulevard y contrapicado de un cadáver en una piscina visto desde abajo en el fondo de la piscina. La mayor parte de la acción tiene lugar en la mansión de Norma, que adquiere importancia de protagonista. Es una antigua construcción, descuidada, lóbrega, decadente y siniestra, decorada de modo extravagante. La preocupación de Wilder por crear una historia realista, le lleva a salpicar el metraje con referencias reales: visita a Cecil B. DeMille, en un plató real, durante el rodaje de una película real ("Sansón y Dalila", ). Construye una radiografía crítica, irónica, mordaz y emotiva del mundo del cine, de la mano de la cual ofrece un retrato conmovedor de la soledad, la demencia, el temor al fracaso, los instintos de supervivencia y la grandeza del amor. Añade una descripción apasionada de la juventud y de la ilusión y alegría que la caracterizan. No faltan referencias gratas al realizador: coche de época "Isotta-Fraschini", cerilla, encendedor, juego de apariencias....Norma vive en el pasado.... Abundan las citas cinéfilas: sobre actores como Alan Ladd, Tyrone Power, actrices como Greta Garbo, Barbara Stanwyck, y películas  como Lo que el viento se llevó, directores (Griffith...), cómicos mudos (Charlot, Keaton), ubicaciones ligadas al cine ("Sunset Boulevard"). Son escenas memorables, rodaje en Paramount Studios, partida de cartas, entierro del mono. Fué la última colaboración de Bracket y Wilder. La música, de Franz Vaxman, aporta 25 cortes y 3 temas principales: el de Norma, tango inspirado en la "Danza de los 7 velos", de R. Strauss, el de la mansión muy sombrío. La fotografía, de John F. Seitz, ofrece composiciones opresivas, un magnífico dibujo y movimientos sorprendentes de cámara. Una de las maneras más eficaces de conocer cuando una película es una obra maestra no es sólo valorarla por sus virtudes, tampoco por la sensación de impacto que te produce en el instante, sino ver que ha dejado poso y ha influido en muchas obras posteriores. Este es el caso que nos ocupa, porque no solo hay que aplaudir su ironía aplicada al mundo de Hollywood o su descarnada visión del ocaso y olvido al que se someten las antiguas estrellas o incluso la extraordinaria e inolvidable actuación de Gloria Swanson. Lo que realmente certifica su genialidad es comprobar la de influencias que ha generado. Así no se entiende la actuación de Bette Davis en "Que fué de Baby Jane?" sin ver la de Gloria Swanson, es fácilmente reconocible la situación de encierro forzoso que veríamos en "Misery", la trama hollywoodiense que apareció en "El juego de Hollywood" e incluso el mismo discurso narrativo en off que apareció en "American Beauty"....Así pués nos encontramos no sólo ante una obra maestra, sino que merece ser clasificada como clásico de enorme categoría e indudable repercusión dentro de la Historia del Séptimo Arte.

 

 

El tiempo pasa para todos y para todo. El es quién ve nacer a las nuevas generaciones una y otra vez, el que las ve morir... él es el que con su discurrir consolida o destruye las nuevas ideas y formas que dichas generaciones traen al mundo. El juez silencioso. En aquellos años en que el sonido llegó al cine, las películas cambiaron; y cuando el cine cambió también lo hizo la forma de disfrutarlo... y de venderlo... Fue entonces cuando ya no había tiempo para las viejas estrellas; cuando ya no bastaba con solo ver, cuando también se quería oír... Cuando comenzaba el crepúsculo para los que se negaban a aceptar la situación, y cuando empezó el amanecer de otros nuevos talentos que nacieron en esos momentos. El tiempo nos ve marchar, nos ve llegar, nos ve caer en el olvido, florecer... Pero hay personas que parecen no resignarse nunca ante él, y así les va, desesperándose luchando contra los designios de lo infinito, poniendo su vida y su salud en ello... pregúntenle si no a la altiva Norma Desmond sobre todo esto. O mejor aún, no pregunten nada; observen, escuchen... y sobre todo, disfruten observando su ocaso particular, pues en El Crepúsculo de los Dioses, se cuenta su historia de una forma que toca la maestría. Sunset Boulevard, es una película tremenda; una poderosa cinta que nos muestra y nos ofrece una oportunidad de conocer la trastienda del mundo del cine en una época en la que el constante cambio era protagonista. Jamás en la Historia se ha hecho una crítica a Hollywood como esta, ni tampoco he visto un homenaje al cine mudo y sus personajes tan trágico como en el que se nos muestra en la película. Recordar la escena de la partida de cartas. No parece especialmente importante, pero nos encontramos a un envejecido Buster Keaton de mirada perdida echando cartas sin mucho entusiasmo, mientras Erich von Stroheim sirve unas copas en su papel de mayordomo de una ex diva, que es además el antiguo director de la estrella, en la realidad así sucedió en LA REINA KELLY. En sus tiempos, la actriz era lo que para la sociedad de ahora es Leonardo di Caprio. Todos la adoraban y la querían, con unos ojos se clavaban en los corazones de todos y que se hicieron famosos y cotizados. Todas las criticas empezaban con un “¡Pero qué mirada! Swanson en estado de gracia, cálida y acogedora en su papel ”. Con la llegada del sonoro, ocurrió lo que ya sabemos, muchas de las grandes estrellas se fueron al olvido colectivo a una rapidez muchas veces solo comparables al ascenso que habían experimentado en su glorioso pasado. Fue el caso de Gloria... En la película esta espléndida, comiéndose la pantalla. William Holden en el filme esta correctísimo, si quieren, pero no es más que un piltrafa al lado de Gloria. Era la primera vez que se hacía un film así y Billy Walder nos regala una de las mejores películas del cine. Y el final...una fría, trastornada y etérea Swanson...¡¡QUE MIRADA!!




El resultado final de la película no tiene un adjetivo concreto para definir tanta perfección. No sabría destacar algo del conjunto, pues todo en ella es tan soberbio que roza lo magistral tanto de forma como de contenido. Plagada de crueldad soterrada, diálogos mordaces y secuencias soberbias, el retrato que ofrece sobre el mundillo del cine es posiblemente el más negro, excelente y desencantador que yo he visto jamás. La artificiosa exaltación de nuestro propio ego a la que lleva la fama, puede transformarnos en tiranos caprichosos, esclavos del deforme recuerdo de algo que jamás volverá y que nos consume. La necesidad puede llevarnos a abrazar aquello que considerábamos imposible de aceptar, y probar los lujos de una vida desahogada es fácil, pero renunciar a ellos, no. A todo esto, cabe aclarar que por el hecho de saber de antemano el destino de Joe Gillis, no piensen que la trama pierde interés o que esté exenta de sorpresas, ni mucho menos, Wilder se las arregla para girar hacia rumbos inesperados con una maestría incuestionable. Imprescindible, es toda una clase magistral de buen cine. ¿O es que alguien podría vaticinar la naturaleza de la relación de Max con Norma Desmond? Aquí se nos descubren los daños colaterales que los mitos pueden producir en los demás: su esplendor puede condenar a una patética existencia tanto a sí mismos como a aquellos a los que también deslumbró. El crepúsculo de los dioses es un film rompedor, se aprecia claramente la ácida crítica de Wilder hacía la opulencia de la que se hacía gala en la época de oro de Hollywood. Muy a tener en cuenta, amén de la dirección de Wilder, la facilidad para crear tensión en escenas que podrían resultar banales para cualquier otro director, la mordaz crítica al mundo del celuloide, la técnica del narrador omnisciente en primera persona que consigue, al igual que en Perdición, que nos introduzcamos más aún en las acciones y algunas de las secuencias más logradas de la Historia del Cine, como el descenso “triunfal” de la protagonista por las escaleras en los últimos minutos de la película.

-!! Irrepetible !! -

Billy Wilder nos lega uno de los mejores homenajes al mundo del cine con un film negro, que refleja el patetismo de las gloriosas estrellas, que años atrás llenaban de glamour las pantallas, allá por el comienzo del star-system americano, y que ahora se recluyen detrás de vetustas mansiones rememorando viejas glorias, que se resisten a caer en el olvido. Para dar un giro más de tuerca Wilder adjudica el papel de Norma Desmond, tras ser rechazado por actrices como Marlene Dietrich, Lilian Gish y la mismísima Mary Pickford.... a Gloria Swanson, conocida actriz de cine mudo, que llevaba tiempo sin representar para la gran pantalla, pero es justo decir que la actriz ha dejado con su interpretación un hito histórico. Pero a Wilder no le pareció bastante con eso y plagó la película de viejas glorias, para hacer más palpable, ese halo mezcla de nostalgia y tristeza. Figuras como: el considerado director maldito de Hollywood Von Stroheim, Buster Keaton o Hedda Hopper

 y

 CECIL B. DEMILLE.

 

Si alguien creía que Billy Wilder no odiaba el mundo de las estrellas de Hollywood, debería ver EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES - SUNSET BOULEVARD. Sin embargo, esa no es la única razón para volver a ver el film, es uno de los mas grandes y perfectos trabajos de este maestro, y digo el mejor, porque para mi es mi película-musa, es mi razón para seguir amando el séptimo arte y un enorme santuario de consulta. Los demás trabajos, por no decir casi todos, acusan de cuidados hasta el más mínimo detalle, con guiones antológicos, fuerza y actores de primer orden. Wilder volvía con SUNSET BOULEVARD a mostrar una ácida y potente crítica al mundo del cine, centrándolo esta vez con viejas divas y olvidadas estrellas, victimas de la aparición del sonoro y donde él no deja ningún títere con cabeza. El maestro vuelve a demostrar su valentía, el maestro denota en todo momento su falta de pudor al enseñarnos la cara más oscura, amarga e hipócrita de la industria. Wilder toca muchos temas pertenecientes a ese mundo, abarcando en gran profundidad el amargo y fatal paso del tiempo, reivindicando que cualquier tiempo pasado fue mejor...

-" Cuando hay una actriz que con la edad pierde su belleza, ésta es olvidada y repudiada, siendo sepultada al olvido y al eterno silencio "-

El personaje de Gloria Swanson es una mujer soñadora y apasionada, con gran convicción de que puede volver a estar en la cima del mundo, la actriz, superándose a si misma, emplea recursos como la exageración más grotesca para darle veracidad a su papel. El resultado hiela la sangre, pero es majestuoso. Billy Wilder quiso hacer un fiel retrato del cruel mundo de la meca del cine, contando con verdaderos renombres en el oficio. El film está plagado a homenajes de películas, como algún que otro número de Chaplin. Tampoco hay que olvidar que acaba siendo un ejercicio autobiográfico, cuya mayor manifestación reside en el papel de Buster Keaton, actor olvidado y repudiado por no saber adaptarse a la incorporación del cine sonoro. Nos sumergimos en una oscura pesadilla, un cruel y fatal inframundo, sagazmente morboso. Wilder solo salían de sus manos obras maestras y esta no es la excepción. Estamos ante una de las obras maestras del cine, la primera película en hacer una crítica brutal de Hollywood, que se lo pregunten al magnate y jefe de la Metro, Louis B. Mayer que tras ver el film llamo a Wilder:

- " Cabron, has mordido la mano que te dio de comer "-

Aunque normalmente se la clasificó como película negra, su género para mí no está definido, es una extraordinaria mezcla de drama, humor acido e incluso rasgos de película de terror, a veces me recuerda alguna película vampirica, aunque el tema principal es la amargura, todos los personajes están amargados, habitual en las películas de Wilder, los protagonistas no consiguen su sueño, y esto los destroza, unos se venden como Joe, que acaba ocupando el lugar de la mascota de Norma, un mono, y la vieja actriz que vive en su falso mundo de añoranza.


Gloria Swanson esta impresionante, ella fue lo que más me impacto cuando vi por primera vez la película. Con la llegada del sonoro los actores comenzaron a actuar con más naturalidad, y dejaron atrás esa teatralidad, las poses, esa gestualidad que  Swanson ejecuta con gran habilidad, sobre todo cuando la luz la enfoca. Y esos diálogos y frases inolvidables como cuando Joe reconoce que Norma fue una actriz grande y ella contesta:

 

- " Yo soy grande, es el cine el que se hizo pequeño "-

-"No hay nada trágico en tener 50 años; a no ser que intentes tener 25 "-

 

 

Es una película que recomiendo de corazón si de verdad amas el cine. Y mis tres secuencias con las que disfruto todavía son:


-La noche de fin de año, con esa fiesta surrealista en la que Norma y Joe bailan solos, sin invitados.

 

-Norma declara su amor y el decide irse de la casa, comienza a estar cansado de la situación, pero cuando abre la puerta la cadena de su valioso reloj, regalado por Norma, queda enganchada al pomo, produciéndose una metáfora de cómo sin Norma el ya no tendrá una vida de lujos y es esto lo que lo ata a la casa.


-Norma asiste a uno de los rodajes de Cecil B. DeMille, y uno de los viejos técnicos del rodaje la reconoce y saluda enfocándola con un gran cañón de luz, entonces todos los trabajadores del plató se acercan a ella.


-Y sobre todas la escena final, desde que se está maquillando hasta que baja por las escaleras, es una de las secuencias finales más impresionantes del cine, Norma interpreta a Salomé, en estado de shock, su cara es estremecedora y ver a Eric von Stroheim dirigiendo por última vez a su musa Gloria Swanson rompe todos los cánones.

 

 

UNA OBRA MAESTRA COMO POCAS.....

SU VIGENCIA ESTÁ ES TOTALMENTE ACTUAL