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UN TRANVÍA LLAMADO DESEO

 

 

 

 

 

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MI ADMIRACIÓN AL MAESTRO

 ELIA KAZAN

 

 

Nada queda en el laberinto de los objetos perdidos, solo el recuerdo vaga desnudo por él, a la espera de atrapar ese vestido con olor a naftalina o el disfraz que nos haga parecer el personaje que verdaderamente somos."


 "En nuestro constante afán de crear un mundo de fantasía, donde nos vamos a resguardar del temporal que bordea la costa de la mente, se nos olvida vivir y no existe ya cabida para el presente, así y en absoluta soledad, mantenemos una lucha feroz por conservarlo. En ese campo de batalla la piel se nos hace jirones por resguardar el mas preciado de los tesoros y la mente vuela, se eleva, haciéndonos reyes absolutos de nuestra grandeza inventada, los demás, son solo muñecos de trapo que componen la mas triste de las sinfonías, en un escenario donde nunca brilla el sol."

 


 

REPRESENTACIÓN DE LA OBRA EN LONDRES-1949

 

Cuando el director Elia Kazan terminó de leer el guión que la Warner Bros. le presentó, escrito por el propio Tennessee Williams, basado libremente en su obra teatral, para un posible traslado al cine, cerró los ojos, se dejó caer y comenzó justo en ese momento como iba a plantear la tragedia de aquella mujer del sur. Por la mente desfilaban los personajes de la obra estrenada en Broadway, la representación en Londres y a todos los fundía en una sola presencia: MARLON BRANDO, indudablemente el director no concebía otro Stanley Kowalski que el representado por Brando. No solo le unía al actor una amistad muy fuerte, sino una tremenda admiración. Kazan sabía positivamente que si el proyecto de dirigir la obra de Williams al cine se llevaba a cabo, MARLON BRANDO sería el perfecto Stanley Kowalski jamás creado....Pero ahora le quedaba una asignatura muy difícil: Jesica Tandy estaba grandiosa dando vida en el teatro a Blanche, pero... ¿Cómo podía encarnar a una mujer sureña una actriz nacida en Londres y no muy conocida?, indudablemente lo había hecho y con éxito, pero Kazan observaba en su mente la Blanche Dubois que su amigo Tennessee había descrito en su obra, frase por frase.....plano tras plano, y esa dulzura, ese aire soñador, intransigente y un poco trastornado solo lo podía recrear una mujer nacido en el sur y con profundas raíces. El director volvió a viajar a Londres y presenció en total anonimato la representación en el Teatro Aldwych, era el año 1949, la producción era totalmente inglesa, dirigida por Laurence Olivier y dando vida a Stanley un desconocido: Bonar Colleano, que para nada tenia que ver con la brutalidad transparente de Brando. Al salir del teatro la mente del director trabajaba sin cesar y cuando entró en su hotel ya tenía a su Blanche Dubois, nadie podía dar vida a esa especie de Scarlett O´Hara a través del tiempo, que la misma actriz que recreó a Scarlett en el cine para gloria del Séptimo Arte, Vivien Leigh a pesar de ser también inglesa, nacida en la India, poseía una vida interior muy similar a Blanche y el aire que dibujo Williams en su obra, estallaba por sus cuatro costados.....Solo ella podía dar vida a Blanche. Su búsqueda había terminado.

 

Siempre pensé que la frase de: "mañana será otro día" con que da fin el mítico LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ, era mostrado en esta película de una manera lineal, pero que a todos nos bailaba en el cerebro.

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Hablar de este film y no hablar de Brando, puede ser una herejía que merece castigo. Él es Stanley. No puede haber otro que se acerque a la maestría y brutalidad que Brando exhibe en esta obra maestra. Pero a mí, me sigue sorprendiendo Vivien Leigh. La química entre estos dos actores es brutal; pero en este pulso que mantienen a lo largo de toda la película, no deja de ser curioso que la vencedora final sea la actriz inglesa, que nada tenía que ver con el “método”, principal herramienta de acercamiento a cualquier texto de Williams, y de la que Brando era su mejor exponente. Vivien está conmovedora. su aparición en pantalla es mágica. Una estación de autobuses, un humo denso, casi una niebla del pasado, y surgiendo de ésta: una Blanche en el ocaso de su cordura. Una dama del Sur, reina de bailes e ilusiones, a la búsqueda de todo eso que ha perdido y que ya nunca encontrará. El miedo de sus ojos es tan real que no dejas de sentir una profunda lástima. La batalla entre ella y Brando es descarnada, sin que quepa tregua alguna. A su búsqueda de la amabilidad, de ese espíritu del viejo Sur que también se mostraba en “Lo que el viento se llevó”, opone Stanley una violencia cruda, rezumante de sexo, con ese carácter de gallo peleón que no soporta ninguna gallina más en su gallinero. La película, que es una autentica pieza de museo,  está llena de secuencias magistrales, de una fotografía en blanco y negro inolvidable. El sudor se masca, hay luces duras y contrastes fuertes por todos los lados, diálogos antológicos que te estrangulan el alma, como ese:

"Siempre he dependido de la amabilidad de los extraños",

 Con esta frase de despide Blanche, mas viva que nunca.

 

 

 

De recios márgenes teatrales, el film de Kazan contiene multitud de enfáticos apuntes, ya sea una realización centrada en actores y decorados, puesta en cuadro de pocas tomas y pocas cámaras, o la dirección artística de escalera, que sirvieron como confirmación de un Kazan enteramente embebido en su status de autor. Se supera así en parte el sedimento de evolución y aprendizaje de su primer cine, como es el caso de “Lazos humanos”, de morfología clásica -en el sentido más excluyente del término, e incluso propuestas fallidas como “El justiciero” y su desarrollo periodístico y policiaco poco habitual en un director como Elia Kazan, quizás encasillado en la memoria del aficionado dentro de un cine de composición manierista de personajes.

La pluma aguda, poética y sensible de Tennessee Williams, dio a luz innumerables obras....Algunas juegan con el tiempo en una danza ritual de propiedades fantasmagóricas, con increíble naturalidad y de esa forma se trasforman en temas tan actuales, que a veces a uno mismo le da miedo intentar averiguar el motivo....aunque mientras los sentimientos existan, la locura permanezca y el recuerdo siga en pié, seran reales como la vida misma.

Estos títulos siempre los conservaré en mi memoria:

 

Un tranvía llamado deseo.


Baby Doll


Verano y Humo


La gata sobre el tejado de zinc caliente


La primavera romana de la Sra. Stone.


Dulce pájaro de juventud


La rosa tatuada


De repente el último verano


La marginación, el poder, la homosexualidad y el sexo, son los laberintos principales a los que somete a sus personajes y el resultado que extrae lo visiona continuamente, agudamente la mente fotográfica de este admirado escritor y odiado hsasta limites de la propia cordura literaria, pero ante todo lo considero una pluma imprescindible. Todas sus obras, absolutamente todas han sido representadas tanto en teatro como en cine, por los mejores actores y actrices, siendo sus personajes los mas codiciados por las mejores figuras de aquella época. Aun, hoy en día, en el año 2010, sus obras se siguen admirando y están frescas como el primer día.


Blanche Dubois, la protagonista de UN TRANVÍA LLAMADO DESEO es reflejo puntual de la mujer sureña, de como hubiera terminado ese personaje magníficamente interpretado por Vivien en "GONE WITH THE WIND" y como la mujer, sosteniendo el frágil velo del disimulo, se deja llevar por el hambre del macho, siendo víctima de su matrimonio homosexual, cristal rasgado donde van a parar los restos de una caótica convivencia y al mismo tiempo reflejo sensible de una mujer que arrastra las pertenencias de toda su vida, enseres que le acompañan en su caminar por un cierto olor a épocas pasadas.


Blanche es mariposa atrapada en dorada tela de araña


Blanche es la lucha por sentirse mujer


Blanche es presa fácil de un hombre en toda la obra.


Pero a Blanche Dubois la cubren sus recuerdos....

 

En las memorias de Laurence Olivier el actor detalla la influencia que tuvo Blanche Dubois en la vida de su esposa Vivien, de como había noches en que se levantaba totalmente cargada de calmantes y recitaba una y otra vez su monologo entre gritos y sollozos. Olivier a pesar de impedir por todos los medios que ella hiciera el papel y así eclipsarle en el cine, puesto que la obra iba a ser llevada a la gran pantalla, en el fondo siempre deseó que lo interpretase, porque había mucho del personaje en su interior y nadie lo hizo mejor, bajo su dirección en los escenarios de Londres.... Con esa pincelada de canto de cisne que era ver a la actriz sobre las tablas, pero cuando sus presagios se hicieron realidad y le ofrecieron ser la Blanche de Kazan, Olivier reconoció que el daño sería irreparable. Algo de razón llevaba, porque desde el mismo momento en que Vivien vistió las ropas gastadas del Sur para el cine, una mezcla de autodestrucción se apoderó de la actriz, y con lo que cabalgó sobre su piel hasta el mismo día de su muerte. A pesar de todo, fué una de las mejores interpretaciones que nos dejó, aunque para ello tuviera que llevar en un lado a la heroína de Tara y en el otro a Blanche Dubois.


Elia Kazan dirigió con pincel asfixiante toda la fatalista historia, como solo un genio podría orquestar. Nos arroja de bruces sobre míseros personajes, al tiempo que los cubre de un pequeño halo de vida. Kazan como buen sabedor de los limites de los actores, contó con los mejores nombres, cubriendo así su labor con la magia de la profesionalidad de los grandes. Nunca Marlon fue mas Brando.... si nos ha tenido acostumbrados a verle en otras interpretaciones totalmente opuestas, creo que merece la pena visionar la película ahora y comprobar como se erguía rey absoluto en su recreación de Stanley Kowalski, trasmitiendo una sinfonía del sexo en puro estado de fermentación. Creo personalmente que, si hubiera que elegir de entre todas las presencias del cine, de todos los hombres que han hecho inquietarnos en la butaca, la figura de Branco como Stanley destacaría por si sola. EL actor a partir de entonces fué considerado como icono sexual por excelencia, haciendo que la libido estallara sobre su propia camiseta.


El espléndido dialogo de Williams lleno de violencia física y psicológica, se lo sirve a Kazan y el director lo trabaja en una narración fuera de lo común, hace que crezca la tensión a cada minuto entre Blanche y Stanley, por sus insalvables diferencias, de las que ambos van alimentando de rencor y odio, sin el mas puro indicio de disimulo, ni resentimiento. Les separan un océano de interrogantes, tradición, pretensiones casi extintas, como humillaciones y desaires que puede representar en él su descendencia de inmigrantes. La película hace todo tratado social, psicológico y humano, moldeados por una mano nerviosa y firme, pero indudablemente certera de Elia Kazan.


Un tranvía llamado deseo fué para Viv como una tabla de salvación y a ella se aferró, lanzándose al océano del teatro, absorbiendo con vehemencia casi senil lo que sería indudablemente uno de los mejores trabajos de interpretación que se recuerdan de ella en los escenarios londinenses. La actriz amo, sufrió. gozo y manipuló a su Blanche Dubois de tal manera que, al igual que hizo con Scarlett, no se puede pensar en otra actriz que no fuese ella capaz de dar aliento, locura y poesía a la desgastada señorita sureña. Se comenta que Kazan en principio no vió con buenos ojos que el papel de Blanche lo realizase Viv, tuvo que ir a Londres y contemplarla sobre los escenarios para dar su visto bueno, De ahí, que algunos críticos y comentaristas de la época quisieron volcar de esa inicial negativa, la influencia que Laurence Olivier ejerció sobre Kazan, se dijo que Olivier no la deseaba encarnando el papel, porque era como representarse a si misma, y eso lógicamente la beneficiaría y la volvería a poner en la cima, como sucedió, pero al final ELIA KAZAN cedió y la obra teatral de Tennessee Williams se llevó al cine bajo su dirección, con el mismo reparto que lo representaba en Broadway, salvo la incorporación de Vivien. Del trabajo realizado por la actriz en el film, dijo Kazan en una ocasión:

 

 

"Era capaz de arrastrarse sobre un suelo de cristales rotos con tal de dar vida a su personaje...Nadie como Viv podía sentir dolor y nostalgia por un mundo perdido. Personalmente creo que nunca estuvo mejor, aunque le costó mucho aceptar el sistema de trabajo, debido a la influencia de Olivier, pero en cuanto lo hizo todo marchó sobre ruedas y aunque en principio dudé de ella, debo reconocer que nunca estuvo tan grande y convincente".

El director contó por supuesto con Brando, con Karl Malden....y actores del método para representar sobre la pantalla lo que ya era un éxito absoluto y total en Broadway. Hay momentos en la proyección de la película que no sabemos donde nos encontramos en realidad, si sentados en un mítico teatro o en la sala de un cine. La fusión de textos es tan idéntica que se nos hace realidad el sueño..... Pero no hay nada mas hermoso para los que amamos estas dos formas de interpretación que dejarnos llevar por el arte de Moliere, en manos de uno de los grandes nombres del cine.



 

REPRESENTACION TEATRAL EN BROADWAY

 
Solo la fuerza de Marlon Brando, demostrando su clase, dando carne a un Stanley cargado de los mas escondidos y brutales instintos, escéptico e inhumano, podía desembocar en el mas puro algodón....Solo él, que indiscutiblemente es y fué siempre un ejemplo para muchos actores y un total maestro podía interpretarlo, admirándole en la la pantalla y que se rasgue uno las vestiduras sin pudor alguno cada vez que entraba en plano, escupiendo su lenguaje sobre la seda desgastada de una mariposa hundida por el paso del tiempo, a la que pusieron por nombre Blanche Dubois.

 

Si Scarlett supuso para Vivien el reconocimiento mundial, su Blanche Dubois es la continuidad de aquel personaje sureño, dibujado por Margaret Mitchell. Blanche-Vivien es el amor, la poesía, la locura, el recuerdo y el desvaído presente. Solo contemplar como lleva de un lado a otro sus vestidos, su baúl de recuerdos, es un recital al que solo las grandes actrices pueden dar vida. Escuchar su triste historia, su matrimonio, sus experiencias en la escena con Karl Malden, es irrepetible y aunque pasen muchos años, semejantes secuencias, permanecerán, ofreciéndonos el agrio sabor que desprende una Blanche viva y con fuerza para demostrar el punto donde puede nacer y morir la locura.


El teatro le ofreció el marco donde era capaz de mantenerse en vilo, con arrogancia y majestad, toda la gama de recursos que poseía. Vivien era una actriz de cantera y seria injusto explicar como de grande puede ser un actor o actriz, por ni ellos conocen la medida, porque son capaces de hacernos creer lo increíble y hacernos ver lo que apenas se vislumbra. Vivien, junto con cientos de actores perteneció a este grupo.
Es asombroso ver ahora este film y comprobar como actores, texto y dirección juegan al unísono, ampliando de forma sorprendente el abanico de arte que es:


UN TRANVÍA LLAMADO DESEO.


Ahora, con la mente en blanco, imaginemos a Blanche y nuestros recuerdos, a Blanche y nuestros pensamientos, a Blanche y a nosotros mismos, porque el mundo nos va ha dibujar un espacio de locura, un espacio en blanco y esa cruda realidad, intentando extraer de nuestro baúl, las pertenencias que viajarán a todas partes, a bordo de ese tranvía al que denominamos......


! DESEO ! 


Elia Kazan, es mi director dramático favorito desde que admiré su labor en “La ley del silencio”, trasladó con magnificencia la obra de Williams de la misma forma. Después de repasar el film, mi devoción por él se reafirma: tiene un perfecto encuadre de personajes, un pulso narrativo excelente, un tratamiento profundo y delicado de los personajes y es un gran creador de situaciones límites que son desgarradoras, tensas, intrigantes y tristes. Su estilo personal (sin maniqueísmos) impregna en todo EL TRANVÍA LLAMADO DESEO, trasladando con perfección la que es una de las mayores obras teatrales norteamericanas y traspasando personajes que se encuentran en situaciones cotidianas que dan al fin dramatismo con palabras mayores. El guión fué escrito, como ya sabemos por el propio Williams y la adaptación corrió a cargo de Oscar Saul. Contiene grandes personajes bien presentados que se desarrollan hasta un clímax final impactante y demoledor. La película sufrió la brutal censura, pero afortunadamente, la edición actual en DVD permite recuperar su montaje inicial. Ante todo la historia es creíble, está llena de diálogos magistrales y situaciones brillantes como la “reconciliación” entre Blanche y Mitch, la escena censurada de tensión sexual entre Stanley y Blanche o todo el tramo final, que es irrepetible. Sin lugar a dudas, se trata de una de las mejores adaptaciones al cine, y uno de los guiones mejor planificados que conozco.


Las actuaciones son antológicas; Marlon Brando conquistó la fama con una interpretación llena de miradas que causan miedo; Viven Leigh obtuvo su segundo Oscar con una de sus últimas actuaciones, haciendo un personaje espléndido con miradas llenas de miedo y una expresividad efusiva. Karl Maden brindando otra inmensa actuación secundaria y Kim Hunter haciéndose un hueco con otra de la excelentes actuaciones. La parte técnica destaca con una una fotografía brillante que encierra a los personajes en sus jaulas, de las cuáles solo escapa al final uno de ellos. La música es delicada, ambiental, pasional....bucólica. En general constituye una de las mayores películas de todos los tiempos, un título imprescindible para los amantes del drama y un título clave en Hollywood. Catapultó a Brando, ceó una forma de actuar, marcó escuela y sigue dando lecciones, a pesar de que los Dioses desgraciadamente se lo llevaron, pero eso de bueno tiene el cine, las películas nunca muere quedan aquí como partes de vida y sus habitantes siguen siendo dueños y señores de la pantalla, haciendo que todavía nuestros suspiros se alcen al contemplarlo y sintamos envidia de aquella clásica y mítica camiseta sudada, que debería despedir el olor de los jazmines recién plantados.


En el borrador de proyecto de adaptación, Kazan trató de dotar al guión de un halo más cinematográfico, presentado con mas claridad el pasado de Blanche y recurriendo a una pluralidad de localizaciones. Finalmente, optó por respetar la configuración teatral ciñéndose casi por completo a la unidad de espacio que podemos ver en la película.

Desde luego, este tipo de propuestas, con toda la carga sensual y de obvia simbología Tenesse Williams, junto con su visión del sur estadounidense, como esas figuras de cristal o iguanas que habitan en sus obras, encajaban bien en Kazan y su tendencia de “método” hacia la introspección psicológica y perfecta. Características que habrían de ser, sin duda, sello de estilo en buena parte de su filmografía. Hablo de un genio, hablo de un hombre superdotado para la dirección e hizo tn perfecto este pistoletazo de salida, que quizá por ello siga siendo tan actual.

El Método obtuvo una gran repercusión a nivel mundial gracias a la película. Tanto Kazan como Brando, se retorcían en el contorsionismo de un abrazo, los primeros planos proyectaban mohines con la misma exageración con que las voces se dirigen a los palcos de teatro, y surgían del blanco y negro, omóplatos que se arqueaban hundiendo el pecho: Ahí estuvieron Brando, Newman, Monty Clif, la propia Marilyn, Al Pacino, Robert de Niro, elevando el método Lewis&Strasberg, como si emergiera de la abismal revolución del mismo jazz, uniendo ese fraseo emotivo, punzante, de gestos e improvisación.

 


Andén-Tranvía:

Primera parada: Vivien Leigh, patética y maravillosa.

Segunda parada: Kim Hunter, extraordinaria y convincente, como amante esposa y hermana.

Tercera parada: Karl Malden, narigudo y sobrio, con un punto de elegancia.

Cuarta parada y fin de trayecto del tranvía: Marlon Brando; uno de los actores más intensos de la historia del cine, el rey de las camisetas mojadas, de la nariz picassiana y músculos de acero, un Hércules del siglo XX. Que se encasilló durante cierto tiempo en otro tipo de papeles, no significa que aquí sus registros sean absolutamente maestros. Tiene una profundidad de mirada, que hace trasmitir su tormento interior tan verdadero que resulta difícil no sucumbir a sus encantos físicos e interpretativos.

 

 El guión tiene momentos de innegable brillantez.

 Una escena:

 Karl Malden obligando a Vivien Leigh a recibir la luz en la cara. Terrorífica y llena de significado.

Un diálogo:

La conversación entre las dos hermanas acerca del deseo:

"¿Has tomado alguna vez ese tranvía?"...... "Es el que me ha conducido hasta aquí".



Si una película está basada en una obra de Tennessee Williams uno puede hacerse una idea de lo que se mostrará en pantalla; Deseos íntimos reprimidos, frustraciones ocultas, odio contenido y todo va saliendo a relucir progresiva y violentamente, asistiendo el espectador al derrumbamiento constante de una serie de individuos marcados por un pasado demasiado presente, en una lucha psicológica sin tregua y sin límites donde cada uno saca a relucir sin contemplaciones ni piedad verdades innombrables y guardadas por muy traumatizarte que sea el sacarlas .

Marlon Brando se enfrenta a todos y a todo y termina por conmocionar al espectador con sus arrebatos de ira y sobre todo por sus gritos que se suceden de manera insistente uno tras otro. Vivien Leigh se desmorona poco a poco y sin apenas darnos cuenta mientras que su profunda belleza y su refinado y desmesurado comportamiento cautivan y hechizan al espectador a la vez que lo embauca con largos comentarios que por otra parte resultan quizá demasiado teatrales, pero en boca de Vivien no aburren.


Esta película de Elia Kazan se diferencia mucho de los otros dramas de Tennessee Williams. Posee algo que la hace diferente: una pareja de altura en el reparto y la razón de esa misma pareja protagonista poco corriente del film.

Contemplando a Marlon Brando uno no está viendo sólo una soberbia actuación suya empleando el mítico método del Actor´s Studio y dejándose la piel y la voz en cada escena, uno no está sólo asistiendo a una nueva recreación de Scarlett O´Hara menos radiante y risueña que la dama sureña de “Lo que el viento se llevó” sino más desolada y oscura a la manera que únicamente Vivien Leigh podría mostrar. Su interpretación rebosa tristeza y desesperanza por donde se mire. Pero si algo convierte a esta obra en imperecedera al cambo de los años, es el hecho de que Brando realmente es el personaje, de igual manera Vivien Leigh bien podría ser la inestable Blanche. La línea que separa la ficción de la realidad es tan fina, que el dulce equilibrio fluye en la sangre de estos dos colosos de la interpretación. A Vivien Leigh podrían atribuírsele muchas de las virtudes y defectos de sus personajes, su vida privada se asemejó demasiado a sus heroínas del cine. Sufrió crisis nerviosas y padeció desequilibrios emocionales agravados sobre todo en la etapa final de su vida, que la condujeron a severas recaídas psiquiátricas.

Hay críticas en las que es prácticamente imposible aportar algo nuevo ó simplemente comentar alguna novedad, que no se dijera el día de su estreno, en años posteriores, y en artículos escritos en pleno siglo XXI, ahí esta el secreto y la diferencia de una película que es simple y otra como es el caso, cuando es una pieza de culto y una soberbia obra maestra en todo el amplio sentido de la palabra.. Estoy hablando de un film mítico donde los haya, de esos que no pueden faltar en los manuales del maravilloso invento de los Lumiére y que jalonan su historia, por actores de primerísimo nivel que se ganaron a pulso y a fuerza de actuaciones como ésta, el que sus nombres figuren, en esos mismos libros, con grandes letras de oro.

Vivien Leigh no sólo será siempre la eterna Scarlata O,Hara,  sino también Blanche Dubois, a Karl Malden no lo recordaremos solo por el padre Barry de "La ley del silencio", sino también por este Mitch enamorado y desengañado de todo y sobre todos. Sobre Marlon Brando creo que esta dicho todo, la historia se ha encargado de ello y cualquier calificativo que yo pueda decir no sería mas que repetir cientos de miles anteriores.
 


Tal vez una censura menos protectora de nuestras virtudes morales nos hubiese permitido comprender y saborear mejor esta historia de pasados y realidades en las que hay que sobrevivir, donde todo consiste en caminar hacia delante so pena de encontrarte con la locura esperándote junto a la puerta de tus fantasías. Es la diferencia con la novela de Tenessee Williams, donde los cabos sexuales y morales no están sueltos. Entre ambos casos se nos ocultan datos. La eterna censura asesina esos deseos que no sólo se escriben en el frontal de un tranvía sino en los ojos y más allá, de Stanley frente a Blanche ó de Blanche frente a la camiseta sudada de Brando. Que se escriben en el beso de Blanche al joven cobrador y que encierran un pasado que, en el film de Kazan no está clarificador para desentrañar la historia. Es obvio que uno de los ingredientes de Madame Censura descansa en el desconcierto, y lo digo así de claro, porque yo he vivido durante muchos años bajo la sombra de ésta tétrica mujer, la he sufrido, la he odiado y en contra de mi voluntad, he tenido que digerirla. Siempre admiraré la obra de Tenessee, pero es uno de los autores que mas ha sufrido los ataques morales de una sociedad hipócrita. A pesar de todo y centrándome en UN TRANVÍA LLAMADO DESEO, siempre respetaré el magnifico trabajo de Kazan, respetaré los pequeños vaivenes de la historia, y reconozca que ello resta algunas décimas para valorar en su conjunto el film, pero es:

Sin lugar a dudas:

 

 

Una joya del cine

Obra maestra indiscutible

 


 

Obtuvo 4 Oscars:

 

 Mejor Actriz: Vivien Leigh

 Mejor actor secundario: Karl Malden

Mejor actriz secundaria: Kim Hunter

Mejor Dirección artistica en blanco y negro